sábado, 22 de julio de 2017

ciertamente la vida provee. El trabajar en una productora de televisión rebasa el limen de lo absurdo y lo habita con desenfado, empero imperativa imprime en mi espíritu la aspiración absoluta: vivir con lentitud. Esto implica todas mis pequeñas ambiciones. Ser insensato para un mundo insensato, triunfo que se me escapa de las manos del lunes al viernes. Quiero aprender una lengua para admirar de cerca la obra de un solo autor. Quiero acompasar mi respiración con el bamboleo de la copa del árbol contra el cual me recuesto. Quiero contemplar el diminuto insecto que transita la solapa de mi chaqueta. Quiero ser un cuerpo de agua