ciertamente la vida provee. El trabajar en una productora de
televisión rebasa el limen de lo absurdo y lo habita con desenfado, empero
imperativa imprime en mi espíritu la aspiración absoluta: vivir con lentitud.
Esto implica todas mis pequeñas ambiciones. Ser insensato para un mundo
insensato, triunfo que se me escapa de las manos del lunes al viernes. Quiero
aprender una lengua para admirar de cerca la obra de un solo autor. Quiero
acompasar mi respiración con el bamboleo de la copa del árbol contra el cual me
recuesto. Quiero contemplar el diminuto insecto que transita la solapa de mi
chaqueta. Quiero ser un cuerpo de agua