siento algo roto en mí
cuando internamente se manifiesta una aversión cuando veo por ahí a
alguna mujer embarazada.
La maternidad como identidad
me parece poco más que un atún en el torrente biológico que se
empecina en reproducirnos. Ese instinto que lleva a una madre a
proteger, a refugiar a ese asesino, atracador, procurador, violador,
que salió de sus entrañas, ¿es realmente lo que necesita una
sociedad "civilizada"?
Qué duro ser mujer, no lo
puedo imaginar; qué corto es el periodo de tiempo en que son
deseables en esta sociedad bruta. Qué absurdo ser madre... ¿Cuánto
de la identidad personal previa al alumbramiento persiste, después
de éste, en la madre? ¿Y cuánto en el padre?
A una perra criolla le
faltan las dos patas de atrás, y sin embargo, anda, pues su trasero
está empotrado en una triangular y rudimentaria silla de ruedas, de
evidente manufactura casera. La perra andaba y una señora
cincuentona la llevaba de la correa. La señora consentía con amor a
la perra después de cada cierto tramo recorrido. Deseé con angustia
comprimir al mundo en un feto y hacer de esta mujer nuestra madre.
Fuera la lógica de nuestra madre universal la compasión...
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