miércoles, 11 de marzo de 2015

feliz cumpleaños retrasado

Por todas las fiebres y palpitaciones de mi espíritu me observo afín a otros que ya pasaron y que quedaron. Pero es necesario ampliar el campo de visión e incluir la periferia del resollante núcleo.

Pasé por mi propia temporada en el infierno a los diecisiete años, pero en lugar de desgarrar al mundo exterior con el desgañitarse de mi angustia, ahogué los susurros de mi posible demon con ruido eléctrico y drogas legales; con un miedo que suplantaba a la espiritualidad, un abandono que desahuciaba a la fe… aún me vibran los nervios, década y media después. Esos paliativos, modernos o arcaicos, pero siempre peores que cualquier opiáceo, ¿qué hicieron de mí? ¿Seré ya más afín a un hastiado Rimbaud en África, pero uno que nunca fue capaz de dejar una fisura en el endurecido éter de su tiempo, antes de expirar?

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