jueves, 21 de abril de 2016

Blanqui, desde luego, estaba en lo cierto. Un universo alterno se crea a cada femtosegundo, debido a algún estado particular de consciencia en cada uno de los individuos existentes, a cada minúscula bifurcación en donde lo que es genera un negativo. El colapso de la función de onda en los sistemas microscópicos es un croquis del cosmos oculto; el principio es el mismo. La expansión del universo se debe al empuje de esa frenética proliferación de existencias, de la misma forma en que la grasa estira la piel de alguien que engorda. Es menester, entonces, clasificar el pensamiento en dos grandes vertientes; el primero es el pensamiento propio al universo en el que se da, con todas las sub-categorías kantianas, peircianas y demás. La segunda consiste en aquellas proyecciones que hacemos de nosotros mismos en alguna situación deseada o temida. Se tratan de atisbos a otros universos, a existencias reales; es la parpadeante simultaneidad de una gran consciencia, individual pero múltiple.

Me satisface enormemente poder redactar acá esto, en nombre de un yo que en algún punto de las miríadas cósmicas vive con la certidumbre de que es así

lunes, 11 de abril de 2016

corrección de estilo rápida a la obra de Lovecraft

en un procesador de textos, hacer una búsqueda de las palabras hideous y unnamable/unutterable/unspeakable. Seleccionar “Eliminar”

sábado, 26 de marzo de 2016

creo que las palabras, en el aspecto metafísico, sirven para que nosotros, pobres, atrapados entre ellas, podamos alinear nuestro sentir interno con el cósmico, con el que nos queremos conectar. Es como llamar el sentimiento a la superficie. Por eso he tomado la costumbre de pronunciar “gracias”, cuando el abismo cotidiano momentáneamente se insufla de familiaridad, y exhala algo entre lo cual el horror disminuye, e incluso permite figurarse una vaga noción de ataraxia.

También por eso no creo en los rezos, pues si las palabras en sí sólo sirven para la relación entre las personas (y eso), y no para acercarse a lo absoluto, mucho menos la hipocresía implícita en un acto de mera repetición con el que se espera algo a cambio. Mucho menos algo tan humano

martes, 13 de octubre de 2015

viernes, 9 de octubre de 2015

reverie

no podemos escuchar las palabras que proferimos hacia los cielos, el barullo y zumbido perennes borran el aliento apenas separados los labios. El lenguaje nos hizo humanos, pero ha llegado la dura hora de trascender, y para esto sólo queda la vibración del silencio

sábado, 23 de mayo de 2015

a veces, veo algo como los planos para el computador cuántico, y me maravillo ante la potencia de nuestro proceso de filogénesis, que nos ha llevado a superar las limitaciones sensoriales, no sólo para reconocer las más íntimas fibras que componen la indestructible materia, sino para domarlas y aplicarlas, a pesar de que ni siquiera entendemos esa urdimbre evanescente que es la esencia de todo... (¡Pero qué productividad la de esta especie! ¡Ni siquiera tenemos tiempo de sucumbir al terror ontológico, pues en seguida nos ponemos a construir computadores “fantasmales”! )

Otras veces, voy caminando por algún terreno baldío y viciado, y veo la hosca tierra grisácea sembrada de botellas de plástico, condones usados, envases de poliestireno... Dependiendo del día, puedo llegar a sentir que ese es el único y verdadero producto de esta filogénesis: un croquis de desechos que con mucho sobrevivirá a esta pasajera estirpe... el legado de una nada que se liquidará a sí misma, cuando el colon estreñido que es la historia de la humanidad reviente con su último y definitivo pedo atómico

sábado, 16 de mayo de 2015

las visiones, los sueños, son tan reales como un átomo, sólo que hay que considerarlos como si fueran una función de onda, con relación al hecho concreto que ilustran; es decir, como probabilidad cuántica: simultánea, real, viviente